miércoles, abril 30

Totalmente del momento.

No ha terminado el día pero lo que ha sido de él hasta ahora, no me quejo. Es miércoles, pero es el último día de clases que tuve hasta el próximo lunes. Y ni siquiera de clases: sólo ensayos de PSU. Historia y lenguaje, me hubiera gustado tener de matemática también, lo hago con música y se me hace más entretenido. Y hacía frío, mucho frío pero tuvimos la suerte de ir con ropa de calle.
Creo que una de mis máximas tentaciones, más caro que mis dulces de Coca-Cola, lejos, lejos son los conciertos. Y en la mañana volví a enterarme de uno, pero uno bueno de verdad. Totalmente nacional. Y es ahí cuando empieza mi estrés por el tema plata-concierto que hasta ahora no me había llegado. Pero no me engaño, sabía que no duraría mucho, y lo que es peor! El año está recién empezando. Y me carga pensar que para poder disfrutar de la buena música haya que pagar, pero de eso viven y en verdad es como un círculo vicioso... No lo escribiré pero lo dejaré para pensar.
Llegué a mi casa y volví a intentar el asunto de la canción del nuevo disco de Coldplay (que aún no saldrá a la venta) pero que ellos pusieron a la disposición de nosotros, sus fans, solo por una semana. Y bueno, volví a intentar conseguirla y voilá! La tengo! Creo que esto me ilumina más el día, definitivamente. Y creo que cuando el cd salga a la venta, y pueda tenerlo... colapsaré.
Después de escuchar varias veces seguidas Violet Hill (y cuando digo varias, es en serio varias) me dediqué a escuchar a la Laura Pausini, y me acuerdo de cuando era chica, muchísimo más chica y me iba con mi familia al sur. Escuchando en un cassette a esta italiana y cantando todos. Cuestión de comercial, pero así era.
Me gustaba harto ir al sur, ya no me acuerdo cuando fue la última vez que vi la casa de mi abuela. A pesar de ser solo una simple casita de campo tenía su no-se-qué que hacía que me encantará, y de que cada cosa allá fuera especial.
Otra cosa, sé que solo quería invierno y tengo las manos con hipotermia... y ni siquiera ha empezado oficialmente! Qué espanto, pero filo, lo prefiero mil veces más que el verano...
Me cambié a Michael Jackson, y creo que después de eso cambiaré todo esto por una buena película y algo más cálido.

martes, abril 29

Ni cerca de Molly Bloom.

A veces ni la música detiene tanta estupidez porque andaba con el silencio cuando pasé a pie o en bicicleta pisando todas las hojas secas y es que quiero que sea otoño y que la calle se vea café la seriedad de su rostro intimida a todos tanta palabra tierna que dice pero de igual forma suena con odio es el día de las disertaciones no speechs discursos le mandé la página para que buscara la palabra no estaba segura de como se escribía a su corta edad ella no sabía si escoger entre Jack Nicholson o Al Pacino se está acabando el tiempo entonces se apuran las palabras y comienzan a hablar más rápido y se les trabarán las ideas terrorismo en el Banco Central espero que no o que ese día esté en su otra oficina sé que a pesar de todo me moriría sino en el verano entre tantos pokemones en el puente Arzobispo vi dos veces a Nordeti con un audífono y el celular me fui de la sala es que ella estaba durmiendo encima de la mesa.

sábado, abril 26

Por eso y por más.

El jueves ganas de sincerías, de copuchar y expresar. Mensajes de ida y vuelta y un chiste. Viernes por la noche, no habían más de diez grados. La temporada de otoño-invierno empezó a marcar presencia. Primero un café individual en uno de los muchos tazones de Garfield con una llamada ajena. Después bufandas, celulares, lentes y cigarros y el frío era oficial. A paso lento comienza la charla, historias de vida, cahuines matutinos y uno que otro amor a primera vista en aquella vereda. Nada fuera de lo común. A la entrada de la Fuente casi termina el panorama y gracias a la violencia y al mozo afectado ya había una mesa para dos. Queso derretido, Coca-Cola, un jugo, la conversación no para. Confesiones por aquí y por allá, consejos, pequeñas ayudas, intercambio de experiencias y la baja temperatura había cesado. La hora avanzaba sin hacerse notar hasta que llegaba la cuenta. Esta vez, la propina se quedaría con el servicio. Fue necesario un baño místicamente simultáneo antes de seguir con los carritos de libros piratas o no (la compra de uno, deseo de otro) y los pocos aros expuestos. Comentario sobre la okupa, el encuentro con el simpático personaje de la clase de Tai Chi y la idea de pasar por un café. Ante el mostrador, el peor servicio de la historia y una confusión entre lo grande y lo chico. En el lugar apartado momento para la relajación, mucha azúcar y café derramado en las blancas mesas como muestra de venganza. Un tipo freestaliando al gordo del bigote muerto de miedo que intenta seguirle el beat. El prototipo de hombre lindo, con auto y solo, a esa hora y en ese lugar. Unas barbies y con un convencimiento de no-felicidad. Sin noción del tiempo, ya era hora de volver a la casa parando antes en aquel mítico parque de rejas renovadas y otra razón más para escapar del frío. La alfombra rosada fue el escenario para continuar con las palabras y anécdotas, más tarde reemplazadas por el computador. Anochecía-amanecía entre videos de grupos totalmente oldies para nuestra generación, videos con bulling cuático y videos del placer culpable que fue ese programa de la tarde. Orden de ir a dormir más un pan de molde, un colchón improvisado, negación a la Metamorfosis y un buenas noches, te quiero.
Por todo lo que siempre compartimos, por todas las risas explosivas y patéticas (el concepto errado), por la amistad que va más allá de la parentela y por ser la única que entiende mi frustración de salir y empezar todo desde cero. Por tu capacidad para ver el mundo con otros ojos, por tus deseos de hacer algo por una mejoría, por tu inteligencia, por esa autoestima existente, por dar nuevas oportunidades a ti y a todos. Por todo eso y más es porque te adoro, prima, porque sé que eres incondicional y que estarás en buenas y malas conmigo como hasta hoy. Así que gracias por este viernes, de todo corazón.
(Y cuida las palabras y lo que digas, engendro del demonio, es un lugar público y no queremos que se enteren de lo conversado)

martes, abril 15

Can't beat the feelin'.

... Y es que empiezo a sospechar que los demás son sólo para olvidar.

lunes, abril 14

Sal con huevos.

El otro día en la mañana, estábamos como siempre tomando desayuno y mi mamá hizo huevos revueltos, pero lamentablemente quedaron un poco salados... Antes de irse a dejar a la Jose al colegio, mi papá le dijo a mi mamá:
"Estaba rica la sal, la próxima vez hechale más huevos"

domingo, abril 13

You love, you learn.


Esas ganas de melancolía, esas ganas de expresión, de huir de alguna manera, de respirar y sentir, no fingir, se acomulan, comienzan a pesar y es poco lo que después se puede hacer. Saber que el tiempo no para de avanzar y que ya nada se puede cambiar de lo que se hizo, de lo que no se hizo. Quizás haber dicho que no, quizás tantas cosas de las que hoy me arrepiento. Sé que los errores son parte de la vida y sigue siendo inevitable no sufrir por consecuencia de ellos, actos y palabras sin pensar a veces inhibidos por algo más. Se me congela el cuerpo, la mente y el corazón. Se me inundan los ojos, se me achica el alma y se me revuelve el estómago, porque lo de las mariposas no es un mito y no paran de revolotear. Pensaba que las heridas eran fáciles de cicatrizar, que las puertas eran fáciles de cerrar, que las estrellas eran fáciles de contar y que era fácil mirar al sol sin entrecerrar los ojos. Pero no, nada es tan fácil en este juego. Lo sé, el amor no es lo mío.

sábado, abril 12

Dejo de amargura.

Dicen que después de la lluvia sale el sol, pero anoche, por más que esperé, la lluvia nunca llegó.
Quisiera llegar a algun lugar donde el sol fuera infinito, que el viento no parara de soplar y que cada noche lloviera como se debe. Que se escucharan suaves melodías mientras se recorren las calles y que quizás se repartieran dulces en cada esquina, no solamente para los niños. Que no existieran los autos y todo se tratara de bicicletas y sonrisas. Que con solo contarlo, cada sueño se hiciera realidad.

domingo, marzo 30

De puño, letra y cámara.



( gracias a los que pasaron, ya habrá tiempo suficiente para hablar de todo, pero por mientras jugaré a ser responsable)

sábado, marzo 29

Déjame solo de solamente. Déjame solo de soledad.

Llegó a su casa cuando ya había anochecido y la lluvia se había apagado. Se había conseguido quién la fuera a dejar a pesar de saber que aún no quería llegar, pero sería peor si se quedaba en la calle sola.
Todo cambiaba cuando cruzaba el umbral de la puerta. Siempre todo cambia, y la casa ya no estaba vacía como lo había estado toda la tarde.
Se sintió invadida, no tenía ánimo de hablar y no sabia qué hacer. Fue y encontró un espacio completamente desocupado, y se sentó en un sillón. Acercó la cámara a ella pero no vió nada nuevo.
Con ambas rodillas junto a su pecho, observó con melancolía su alrededor. Solo había una luz encendida, lo que no mejoraba mucho más el ambiente. Se respiraba tristeza y soledad.
Deseaba que fuera soleado y que el pasto no estuviera mojado, de lo contrario se hubiera ido a tender. Respirar un poco de aire puro la hacía sentirse más tranquila, más libre y despreocupada.
Tenía ganas de una compañía, de esa compañía. Estaba enamorada y no lo negaba. Lo sabía, claro, pero no le gustaba la idea.
Tomó el celular que tenía a su lado y pensó en llamarlo. Buscó su nombre en la lista de contactos. Rozó las teclas con el pulgar pero se arrepintió y lo volvió a dejar.
Tapó su rostro con las manos y sin aguantar un segundo más, rompió a llorar. Sabía que terminaría así. Solía pasar cada vez que estaba sola.
Antes sí marcaba el número, llegaba él en un instante, la sostenía entre sus brazos y sofocaba su llanto, pero ahora no. Estaba sola.

viernes, marzo 28

Carta a una amiga.

Hola, aquí estoy de nuevo. Sabes, me estuve acordando de cuando nos conocimos. Más bien de la trayectoria que vivimos, el camino por donde estuvimos. Fue en el verano. Me acuerdo de la clara imagen tuya afirmada del brazo de tu mamá mirándome fijamente. Fue la presentación y ahí comezó algo que más tarde sería una gran amistad. No teníamos más de cuatro años. Nos conocimos en un paseo de nuestros hermanos, que eran del mismo curso. En un año más sería igual para nosotras.

Entramos al colegio, y nos sentamos juntas. Ese día fue un segundo paso en nuestras vidas, ya que desde aquí logramos unirnos más como amigas. Me acuerdo perfectamente de la primera vez que conocí tu casa, después de un acto de angelitos justamente en esta época, en Navidad.

Con el pasar de los años, no fuimos destacando por meternos en problemas y hacer millones de tonteras. Partimos desde Kinder desarmando unos trabajos de semillas, llevando juguetes sabiendo que no se podía, riéndonos y molestando a todo el mundo... Esas y muchas cosas más fueron las que vivimos hasta que en sexto básico te dieron a ti una mala noticia.

Esa pesdilla eterna comenzó por un simple dolor de rodilla. Ya no podías correr, ni saltar, porque te dolía. Fuiste abandonando cada una de las actividades que hacías, por esto. Fue así como te llevaron a hacer unos exámenes. Te iba a ver cada tarde y me contabas, desde tu cama, las enormes máquinas que pasaban por tu cuerpo.

Un día encontraron una pequeña pelotita en tu rodilla y en varios lados más. Estabas enferma. Tuvieron que hacerte muchos tratamientos para poder hacerla desaparecer y evitarla. Empezaste a faltar al colegio, y para mí tu ausencia se marcó como nada.

Todo pensábamos que iba a ser tan corto, pero fue una eternidad, duró dos años y un poco más. Pasaba cada tarde contigo para animarte y pasar ambas un buen rato. Pero nos distanciamos un tiempo y dejé de visitarte. Volviste al colegio, pero ya no era como antes. Teníamos amistades distintas, actividades distintas, pero mi gran cariño hacia ti como mi mejor amiga que fuiste por cerca de diez años, aun no se acababa.

Para tu cumpleaños número trece te llevaron a Brasil. Cuando volviste supe que estuviste un día entero sin levantarte. Al día siguiente te hospitalizaron. Te llamaba casi todas las tardes pero tu no estabas de ánimo para hablar. Un martes 24 de febrero te fui a ver a esa clínica que ya tanto conocíamos. Hablamos de todo. Me contabas lo que pensabas hacer cuando salieras de ahí. Te vi tan bien que pensé que ya estabas completamente recuperada, pero al día siguiente volviste a caer... en un final.

Estuve junto a ti todo tu último día. Entré a verte tres veces mientras dormías, te veías tan tranquila, tan serena, como si estuvieras descansando, pero aún te quedaban unas cuantas horas para que dejaras el sufrimieto. Cerca de las diez de la noche nos avisaron que ya habías partido. Que te habías vuelto un ángel, como lo fuimos juntas alguna vez. Ya estabas en completa felicidad, y desde aquel día yo junto a muchos más sentimos un vacío de que no estés con nosotros, tristeza, pero a la vez alegría de saber que estés donde estés estás bien. Y que siempre, estés donde estés, sepas lo mucho que te quiero.




Hace poco estuve ordenando la clásica caja que muchas mujeres cachureras tenemos, con cartas y todo tipo de recuerdos y tonterillas posibles, y entre todo encontré esto. Lo escribí a finales del 2004, de hecho hasta lo leyeron en nuestra graduación de 8vo, y me pareció que que este era un buen lugar para compartir y sanar algo así.