domingo, abril 13

You love, you learn.


Esas ganas de melancolía, esas ganas de expresión, de huir de alguna manera, de respirar y sentir, no fingir, se acomulan, comienzan a pesar y es poco lo que después se puede hacer. Saber que el tiempo no para de avanzar y que ya nada se puede cambiar de lo que se hizo, de lo que no se hizo. Quizás haber dicho que no, quizás tantas cosas de las que hoy me arrepiento. Sé que los errores son parte de la vida y sigue siendo inevitable no sufrir por consecuencia de ellos, actos y palabras sin pensar a veces inhibidos por algo más. Se me congela el cuerpo, la mente y el corazón. Se me inundan los ojos, se me achica el alma y se me revuelve el estómago, porque lo de las mariposas no es un mito y no paran de revolotear. Pensaba que las heridas eran fáciles de cicatrizar, que las puertas eran fáciles de cerrar, que las estrellas eran fáciles de contar y que era fácil mirar al sol sin entrecerrar los ojos. Pero no, nada es tan fácil en este juego. Lo sé, el amor no es lo mío.

No hay comentarios: