domingo, marzo 30

De puño, letra y cámara.



( gracias a los que pasaron, ya habrá tiempo suficiente para hablar de todo, pero por mientras jugaré a ser responsable)

sábado, marzo 29

Déjame solo de solamente. Déjame solo de soledad.

Llegó a su casa cuando ya había anochecido y la lluvia se había apagado. Se había conseguido quién la fuera a dejar a pesar de saber que aún no quería llegar, pero sería peor si se quedaba en la calle sola.
Todo cambiaba cuando cruzaba el umbral de la puerta. Siempre todo cambia, y la casa ya no estaba vacía como lo había estado toda la tarde.
Se sintió invadida, no tenía ánimo de hablar y no sabia qué hacer. Fue y encontró un espacio completamente desocupado, y se sentó en un sillón. Acercó la cámara a ella pero no vió nada nuevo.
Con ambas rodillas junto a su pecho, observó con melancolía su alrededor. Solo había una luz encendida, lo que no mejoraba mucho más el ambiente. Se respiraba tristeza y soledad.
Deseaba que fuera soleado y que el pasto no estuviera mojado, de lo contrario se hubiera ido a tender. Respirar un poco de aire puro la hacía sentirse más tranquila, más libre y despreocupada.
Tenía ganas de una compañía, de esa compañía. Estaba enamorada y no lo negaba. Lo sabía, claro, pero no le gustaba la idea.
Tomó el celular que tenía a su lado y pensó en llamarlo. Buscó su nombre en la lista de contactos. Rozó las teclas con el pulgar pero se arrepintió y lo volvió a dejar.
Tapó su rostro con las manos y sin aguantar un segundo más, rompió a llorar. Sabía que terminaría así. Solía pasar cada vez que estaba sola.
Antes sí marcaba el número, llegaba él en un instante, la sostenía entre sus brazos y sofocaba su llanto, pero ahora no. Estaba sola.

viernes, marzo 28

Carta a una amiga.

Hola, aquí estoy de nuevo. Sabes, me estuve acordando de cuando nos conocimos. Más bien de la trayectoria que vivimos, el camino por donde estuvimos. Fue en el verano. Me acuerdo de la clara imagen tuya afirmada del brazo de tu mamá mirándome fijamente. Fue la presentación y ahí comezó algo que más tarde sería una gran amistad. No teníamos más de cuatro años. Nos conocimos en un paseo de nuestros hermanos, que eran del mismo curso. En un año más sería igual para nosotras.

Entramos al colegio, y nos sentamos juntas. Ese día fue un segundo paso en nuestras vidas, ya que desde aquí logramos unirnos más como amigas. Me acuerdo perfectamente de la primera vez que conocí tu casa, después de un acto de angelitos justamente en esta época, en Navidad.

Con el pasar de los años, no fuimos destacando por meternos en problemas y hacer millones de tonteras. Partimos desde Kinder desarmando unos trabajos de semillas, llevando juguetes sabiendo que no se podía, riéndonos y molestando a todo el mundo... Esas y muchas cosas más fueron las que vivimos hasta que en sexto básico te dieron a ti una mala noticia.

Esa pesdilla eterna comenzó por un simple dolor de rodilla. Ya no podías correr, ni saltar, porque te dolía. Fuiste abandonando cada una de las actividades que hacías, por esto. Fue así como te llevaron a hacer unos exámenes. Te iba a ver cada tarde y me contabas, desde tu cama, las enormes máquinas que pasaban por tu cuerpo.

Un día encontraron una pequeña pelotita en tu rodilla y en varios lados más. Estabas enferma. Tuvieron que hacerte muchos tratamientos para poder hacerla desaparecer y evitarla. Empezaste a faltar al colegio, y para mí tu ausencia se marcó como nada.

Todo pensábamos que iba a ser tan corto, pero fue una eternidad, duró dos años y un poco más. Pasaba cada tarde contigo para animarte y pasar ambas un buen rato. Pero nos distanciamos un tiempo y dejé de visitarte. Volviste al colegio, pero ya no era como antes. Teníamos amistades distintas, actividades distintas, pero mi gran cariño hacia ti como mi mejor amiga que fuiste por cerca de diez años, aun no se acababa.

Para tu cumpleaños número trece te llevaron a Brasil. Cuando volviste supe que estuviste un día entero sin levantarte. Al día siguiente te hospitalizaron. Te llamaba casi todas las tardes pero tu no estabas de ánimo para hablar. Un martes 24 de febrero te fui a ver a esa clínica que ya tanto conocíamos. Hablamos de todo. Me contabas lo que pensabas hacer cuando salieras de ahí. Te vi tan bien que pensé que ya estabas completamente recuperada, pero al día siguiente volviste a caer... en un final.

Estuve junto a ti todo tu último día. Entré a verte tres veces mientras dormías, te veías tan tranquila, tan serena, como si estuvieras descansando, pero aún te quedaban unas cuantas horas para que dejaras el sufrimieto. Cerca de las diez de la noche nos avisaron que ya habías partido. Que te habías vuelto un ángel, como lo fuimos juntas alguna vez. Ya estabas en completa felicidad, y desde aquel día yo junto a muchos más sentimos un vacío de que no estés con nosotros, tristeza, pero a la vez alegría de saber que estés donde estés estás bien. Y que siempre, estés donde estés, sepas lo mucho que te quiero.




Hace poco estuve ordenando la clásica caja que muchas mujeres cachureras tenemos, con cartas y todo tipo de recuerdos y tonterillas posibles, y entre todo encontré esto. Lo escribí a finales del 2004, de hecho hasta lo leyeron en nuestra graduación de 8vo, y me pareció que que este era un buen lugar para compartir y sanar algo así.

miércoles, marzo 26

Basura.

Pensando en lo mucho que me ha costado dormirme en los útimos meses, y considerando que esta semana empezó todo lo que es "the big deal", debería apagar la luz y dormirme. Pero no lo haré todavía. Ahora tengo ganas de escribir.

Siempre que se me presenta una nueva oportunidad pienso que será la oportunidad de mi vida. ¿Debería ser así? Es como que lo analizo al 100%, viendo los pros, los contras, las consecuencias y demases. La otra parte de mí recuerda a la Sociedad de los Poetas Muertos y me repite una y otra vez: Carpe Diem, vive el momento.

Pero cuesta, es fácil decirlo cuando no se está dentro del juego. Hace poco leí que no importa qué cartas se nos hayan entregado, lo importante es saber jugarlas. ¡Qué más da! Al fin de cuentas, también requiere análisis y una estrategia.

Se califica como alguien cuadrado, ¿obtuso? Perfeccionista e incluso maniático. Me gusta la manía, e ilimitada. Me han dicho que está mal, que puede ser... mmm, ¿peligrosa? Me han dicho que está bien, que todos las tienen, unos más que otros. En ese caso, gané.

Así es como vivo mi día a día, y si se piensa he caido en la rutina. Ansío cambios, grandes cambios, totalmente radicales. Claro, radical como mi prima. Y me aburro del ambiente, de mi espacio y de los que me rodean.

Es como vivir en un acuario: siempre es necesario un cambio de agua, a veces incluso, de pecera.

viernes, marzo 21

100 cosas que amo.

1. Columpiarme
2. Burbujas
3. Comer helado
4. La música
5. Ver Melody
6. Cantar (aunque mal)
7. Andar en bicicleta
8. Mirar por la ventana
9. Gritar
10. La primavera
11. Ver estrellas
12. Pintar
13. El sol después de la lluvia
14. Chris Martin
15. Ver cosas en las nubes
16. Escribir cartas
17. Recibir cartas
18. Ver películas mamonas
19. Leer Mafalda
20. Estar de cumpleaños
21. Ordenar mi pieza
22. Las flores
23. Ir a conciertos
24. La pizza que hace mi mamá
25. Andar en la calle de noche
26. Los globos
27. Cd's originales
28. Mi anillo de coco
29. Bailar con la Chio
30. La sandia
31. Hipopótamos
32. Balcones
33. Slams
34. Calcetines rayados
35. El pendejo hueón
36. Saltar
37. Dulces
38. Escuchar ringtones
39. Despertarme temprano
40. Jugar tetris
41. Carretear
42. Arrugar papeles
43. Abrazos
44. Andar sin zapatos
45. Los días feriados
46. Odiar a la Marcia
47. Sentarme en la ventana
48. Jugar con el photoshop
49. Escalofríos
50. Vitrinear con plata
51. Acostarme en el suelo
52. Estar sola en mi casa
53. El queso laminado
54. El agua
55. Dormirme mientras estudio
56. Salir con mi papá
57. Andar en bus
58. Los perros
59. Llamadas sorpresas
60. La piña colada
61. Dormir fuera
62. Tomar fotos
63. Langüetazos
64. Dr. House
65. La ironía
66. Navidad
67. Y año nuevo
68. El queque que hace la tía Charito
69. Copiar letras de canciones
70. El viento tibio
71. Leer mi horóscopo
72. Besos
73. Los Simpsons
74. Abrir regalos
75. Mi perro de peluche
76. El inglés
77. La voz de Justin Timberlake
78. Hacer show
79. Europa
80. Rayar mis zapatillas
81. Mi aro de cierre
82. Repetir diálogos de películas
83. El computador
84. Mc Swim de oreo
85. Correr siendo perseguida
86. Amélie
87. Mi pelo cuando es manejable
88. Escribir
89. El ula-ula
90. Ataques de risa con la Kika
91. Tener clases de arte
92. Despertarme con la lluvia
93. Los soundtracks
94. Ron Weasly
95. No pensar en el futuro
96. Chanchear
97. Pintarme las uñas negras
98. Imprimir
99. Mandar mensajes de texto
100. Hacer cosas ociosas

lunes, marzo 17

No es lo que parece.

"But that is life.
If nothing else, that's life, you know.
It's real.
Sometimes it fuckin' hurts.
To be honest, it's sort of all we have".

sábado, marzo 15

I miss you.

Hello there, the angel from my nightmare, the shadow in the background of the morgue, the unsuspecting victim of darkness in the valley. We can live like Jack and Sally if we want where you can always find me. We'll have Halloween on Christmas and in the night we'll wish this never ends, we'll wish this never ends.
Where are you? And I'm so sorry. I cannot sleep, I cannot dream tonight. I need somebody and always this sick strange darkness comes creeping on so haunting every time and as I stared I counted webs from all the spiders, catching things and eating their insides like indecision to call you and hear your voice of treason. Will you come home and stop this pain tonight? Stop this pain tonight.
Don't waste your time on me you're already the voice inside my head.

miércoles, marzo 12

Como nota en mi celular.

No podía mirarte a los ojos y no paraba de temblar. Que te sentaras a mi lado y que me dirigieras la palabra, por primera vez, era lo último que quería. Estaba confundida, llena de euforia, verguenza y curiosidad a la vez. No entendía lo que estaba pasando pero día a día tú me repetías que estuviera tranquila. Y acostumbrada a la rutina me serené, sonreí y asentí y, por sobre todas las cosas, confié en ti. Nada es para siempre, amor, hoy nos toca compartir la misma luna... Y así fue como todo comenzó. Pero eso es lo que pasa cuando uno se entrega, cuando cree, cuando ama. Sobre todo, era de esperar tratándose de ti. Fueron años detrás de una misma historia que jamás concluyó y a la que hoy sin miedo le pongo final. Porque nunca entenderás lo que yo entendí, y menos sentirás lo que yo sentí.
Y en el mismo lugar donde lo habría dado todo por esto es donde hoy decido que lo mejor para mí es al otro extremo, lejos de ti.

domingo, marzo 9

Pasiones y virtudes.


Antes de que este planeta estuviese habitado por hombres y por mujeres vivían en él pasiones y virtudes. En el planeta Tierra estuvieron viviendo durante cientos y cientos de años y durante toda una eternidad pasiones y virtudes que se aburrían de lo lindo con el transcurrir de los siglos, así que cada día trataban de inventar un juego nuevo al que jugar para que se hiciese más llevadera la larga, larga, larga, larga existencia. Solía ser la Imaginación la que proponía los juegos, y un día propuso jugar al escondite. A todos les pareció bien, todos estaban entusiasmado con la idea, pero claro, quien contaría. La primera en levantar la mano fue la Locura “ Yo, yo, yo cuento”. Bueno, está bien, pues a contar. “Vuelve la cara contra ese árbol y comienza la cuenta mientras el resto nos escondemos”. La Locura se dió la vuelta, volvió la cara contra la corteza del árbol y empezó a contar una cuenta imposible “ 1, 7,2, 55, 88, 13”, y uno a uno se fueron escondiendo todos y todas. La locura seguía con su cuenta, y cada uno iba buscando el lugar más apropiado en el que pensaba que la Locura no lo encontraría. Poco a poco se fueron escondiendo todos, excepto uno, que tardaba en encontrar el lugar apropiado, ese era el Amor. Es que ya sabes que el Amor es bastante indeciso, y andaba de una lado a otro sin saber donde meterse. La Locura seguía con su cuenta “ 55, 6, 99, 100, ¡voy!”, y se dió la vuelta. El Amor se metió en el primer lugar que vió. Se metió de un salto en un matorral de zarzas que había ahí cerca, allí se coló y se quedó atrapado con la esperanza de que no lo vieran, y no lo vió. A quien primero encontró la Locura, allí tumbada fue a la Pereza; a la Imaginación allí entre las nubes; a la Mentira la vio allí, pero como era Mentira no estaba allí; y así uno a uno fueron apareciendo todos, la Locura fue encontrándolos a todos. Al poco rato faltaba solamente uno por encontrar: aquel era el Amor. Es que ya sabes que encontrar al Amor es bastante difícil. El juego ya empezaba a hacerse pesado, así que la Locura empezó a impacientarse “Amor, sal ya que se hace tarde”, pero el Amor ya sabes que es muy indeciso, y no solamente uno tarda en encontrarlo, sino que a veces tarda demasiado en salir a la luz. El Amor asustado no salía. La Envidia que suele preocuparse bastante más de los demás que de si misma, se acerco al oído de la Locura y le dijo: “El Amor está oculto en esas zarzas”. La Locura muy enfadada fue hacia las zarzas y empezó a gritar: “Amor sal ya, se nos hace tarde”. Pero yo les he dicho ya que el Amor es indeciso, y una vez que lo encuentras es difícil sacarlo. La Locura muy enfadada trato de meter la mano entre las zarzas para sacar al Amor de las solapas, con la mala fortuna que se pincho con una espina; es que a veces hacer salir al Amor es doloroso. La Locura muy enfadada agarró una vara que había junto a las zarzas, la introdujo en el matorral y empezó a agitarla entre las ramas. De repente sonó un grito. De entre las ramas de las zarzas salió el Amor con las cuencas de los ojos ensangrentadas. La Locura en su locura al agitar la vara entre las zarzas le había sacado los ojos al Amor dejándolo ciego para siempre. Todos se quedaron muy callados mirando al Amor con las cuencas vacías, sin saber que decir nadie. Quizá aquella fue la única ocasión en la que la Locura habló con un poquito de cordura, porque dijo: “ No te preocupes, desde ahora yo seré tus ojos”.

Y es por eso que desde entonces el Amor es ciego y la Locura son sus ojos.

Ismael Serrano