viernes, febrero 29

Here comes the sun.


It's been a long cold lonely winter
It feels like years since it's been here
The smiles returning to the faces
It seems like years since it's been here
I feel that ice is slowly melting
It seems like years since it's been clear
Here comes the sun and I say it's all right


Hoy día despertó radiante. Todo parecía perfecto. Aquellos días grises de insomnio, de llanto y todos sus pensamientos totalmente confusos, ya no estaban. Salió el sol. Lo agradeció. Se sentía bien nuevamente, sentía que tenía algo que hacer, una meta que cumplir, algo porqué vivir. No se sentía en la soledad profunda, ni ahogado en el silencio. Sus gritos de ayuda habían sido escuchados y solucionados. No estaba solo. El nudo apretado de su corazón quería soltarse, explotar y hacerlo gritar y contagiar su felicidad. Ahora sabía que era lo que quería, tenía ganas de pelear por ello. Sentía que su nueva vida acababa de comenzar.



lunes, febrero 25

Cuatro.






Pasarán los años
Cambiará el siglo
Tomaremos rumbos quizás muy distintos
Pero pase lo que pase
Digan lo que digan
Uno nunca olvida a su mejor amiga

martes, febrero 5

Del 2 al 9 de enero.

Fue en San Clemente.
Cuando llegué pensé en escribirlo, pero dejé pasar el tiempo. Ya ha pasado más o menos un mes desde que aquella experiencia , y creo que es algo de lo que no me voy a arrepentir nunca.
Llegar a una ciudad completamente diferente a la tuya, no a una casa sino que a una escuelita y escuchar que tendríamos que acomodarnos todos solamente en dos salas no es una forma fácil para comenzar. Todo sería completamente distinto, casi contrario, a nuestra rutina diaria. Una rutina que comenzaría con la música a un máximo volumen para poder levantarnos a todos a las 7 de la mañana. Ir a desayunar sin saber con quién te tocaría compartir la mesa y qué caras se podrían encontrar. Correr a vestirse para todos partir a lo asignado. En mi caso: cuadrilla, o sea, trabajar, construir, etc. Primero volvíamos a la hora de almuerzo, y todos aprovechaban también para poder dormir un rato. Después de estar toda la tarde trabajando con un sol del real demonio y toda una población de tábanos, coliguachos y todo lo relacionado con ello, volvíamos de nuevo a la escuela para tomar la esperada, o temida, ducha del día donde había que actuar a la velocidad de la luz para aprovechar la poca agua que salía y por supuesto, congelada. Vestirse y juntar las monedas para partir todos donde la famosa tía Patty, la tía que vendía las mejores empanadas y papas fritas y a un precio que era imposible no aprovechar. Nos ibamos a cenar y todos después aprovechaban el tiempo libre para conversar, dormir, fumar, hasta que empezaban las competencias entre los colores asignados. Y sino, un poco de reflexión. A la hora de dormir se desataban algunas discusiones. Dormir en una sala un grupo grandes de mujeres y con sacos en el suelo, no es cosa fácil, pero al final todas terminabamos riéndonos de cualquier tontera y durmiendo relativamente bien. Y cada día que pasó fue igual.
Trabajar construyendo era algo que sinceramente no esperaba hacer, pero había llegado con la mejor disposición. A nuestra cuadrilla se nos asignaron los muebles para una de las familias con más mala situación del pueblo. La casa de la Sra. Miriam y sus tres niños. En el día de la entrega de lo hecho, ver la cara de gratificación de ella no tenía precio. Ver una gran sonrisa y brillo en los ojos de ellos fue increíble. Saber que se puede ayudar de una forma tan fácil y sentirse pagada con solo un gesto, es uno de los mejores sentimientos que he experimentado. La gente que conocíamos quería darnos todo lo que estuviera a su alcance pero nada de eso fue necesario para partir de ahí completamente satisfecha.
Aprendí a sentirme agradecida por todo lo que tengo, por todo lo que me dan. Me dí cuenta de que hay tantas cosas que no son necesarias en la vida para poder vivir la felicidad. Solo espero que no sea la primera ni la última vez que pueda vivir algo así.

lunes, febrero 4

You said "now or never".

Y yo digo que si rápido empieza, rápido termina.

domingo, enero 27

Drive me crazy.

: so, who we're making jealous?
: everyone, Nicole, everyone.

El último chico que ella quería, era el único que ella necesitaba.





Eran vecinos pero eran de dos mundos diferentes. Nicole estaba al día con la última moda; Chase, con la última protesta. Ella no se perdía ninguna asamblea animadora o un juego de basketball; a él usualmente lo podían encontrar abatido en algun oscuro café.

Nicole soñaba con tener una cita con la estrella del equipo de basketball. Pero no era correspondida. La novia de Chase era inteligente y bella. Pero lo abandonó. Ahora que ambos tienen algo en común, Nicole y Chase se unen para navegar a través de las islas del amor en su escuela.


Su estrategia: empezar a salir juntos y así llamar la atención y celos de sus respectivas presas. Pero en el medio de sus planes para la gala de celebración, Nicole y Chase se dan cuenta que lo único que siempre han querido está más cerca de lo que creían.

martes, enero 22

Te prometí unos chicles.

(decidí reservarme la historia)

domingo, enero 20

A veces (no de Mambrú).

A veces me da la obsesión por comer queso laminado.
A veces estaría horas tendida en mi cama solamente mirando el techo.
A veces no saldría de mi pieza.
A veces llego a odiar la ensalada de pepinos.
A veces me pararía en el paseo Ahumada con un cartel que dijera "abrazos gratis".
A veces si duermo mucho, ando con más sueño aún.
A veces les diría a todos lo que de verdad pienso de ellos.
A veces me gusta acostarme con los pies en la cabecera.
A veces tengo graves antojos musicales.
A veces amo con la misma intesidad con la que odio.
A veces digo cosas sin pensar.
A veces quisiera volver a tener menos de diez años.
A veces puedo estar sentada en frente del computador total y completamente aburrida.
A veces no me gusta ver la televisión.
A veces me río por cualquier cosa.
A veces tomo las tijeras y me corto el pelo.
A veces puedo escuchar una misma canción mil veces seguidas.
A veces tengo claro lo que quiero hacer con mi vida.
A veces quisiera que nadie me hablara.
A veces me maquillo.
A veces no.
A veces me da flojera comer lechuga.
A veces cuando hablo se me traban las palabras.
A veces gastaría millones solo en conciertos.
A veces puedo a ponerme a llorar sin razón aparente.
A veces no aguanto ni un poco el reggaeton.
A veces tengo ganas solamente de gritar.
A veces me gusta correr en educación física.
A veces cuando me quedo sola en mi casa prefiero sentarme en silencio.
A veces me encanta mirar por la ventana.
A veces uso colores segun mi estado de ánimo.
A veces siento que el feng shui tiene su efecto.
A veces vuelvo a dibujar y a pintar.
A veces escribo cartas de más de una página.
A veces me encanta ser la del medio entre mis hermanas.
A veces canto sin vergüenza.
A veces me duermo más rápido acostada en el suelo que en mi cama.
A veces cuando andaba en auto me mareaba.
A veces volvería a empezar de cero mi fotolog.
A veces considero el olvidar todo y perdonarte.
A veces no soporto ponerme zapatos.
A veces me duermo en clases.
A veces ... sí, a veces.
A veces quisiera tener más ideas en la cabeza.

martes, enero 1

Bienvenido Sr. Dosmilocho.

Primero de enero, siempre es así; paso de largo y no luego recupero el mínimo sueño. Sentía que necesitaba hacer esto y aún así no sé bien que es lo que quiero decir. Intento darle un pequeño ambiente a la situación poniendo de esa música apropiada. Y quizás también como describiría un ambiente de creación una famosa cantautora en su disco unplugged: con la luz apagada y el corazón roto. No quiero hacer un resumen detallado de lo que fue este año. No quiero mencionar nombres, ni destacar o ignorar ciertos días. Da lo mismo. Y la foto me parece vacía. A veces tengo esa sensación y a la vez una de estar totalmente completa, plena y algo así como feliz. A veces también puedo sentir como me corroe un frío por el cuerpo, cada vez que escucho tantas estúpideces y mentiras salir de una misma boca. Es de noche y ya está oscuro. Tengo ganas de estar ahora mismo andando en bicicleta disfrutando las canciones, quisiera estar en la playa de lo más abrigada con la brisa en la cara, quizás preferiría estar entre una oleada de gente olvidando todo lo que no me deja dormir, pero como sea, estoy sentada frente a la pantalla. Escucho a esta norteamericana que me dice que me tome mi tiempo y si lo pienso en serio a lo mejor las cosas salen mejor de lo que pensaba (tanto mejor). Pero odio la espera, la incertidumbre y todas esas cosas que, valga la redundancia, odio y que lo quiera o no, me ponen peor. Al fin de cuentas creo que son cosas que pasan (no solo en el barrio fino) y de las que tengo que sacar el mejor provecho, aprender. Caminar, tropezarme, caerme, levantarme, seguir y como ya está decidido: empezar de cero. Claro, algo así como el nuevo álbum de aquel grupo mexicano del cual no soy una gran devota pero aún así canto sus letras. Creo que estoy quedando satisfecha con todas las palabras conjugadas y organizadas tratando de hacer algun sentido, porque si hay algo que siento que falta es eso: sentido. Y también creo que será la primera vez que publique algo que no releeré para no cohibirme, o a lo mejor sí, pero no es algo que me altere el sueño como otras veces, o como la ortografía. Eso es darle color. Para terminar mejor que sea con un pensamiento positivo, después de todo es el primer día de un nuevo año. Nuevo año, nueva vida... dicen por ahí. Lo tomo completamente para este 2008.

lunes, diciembre 24

Pase. Con confianza.

A pesar de ser víspera de Navidad, igual me tocó trabajar. Ir con estos mil grados de calor a buscar a Salvador los mil volantes (y mil en serio) para después partir al Paseo Ahumada a repartir. Llegué temprano, pero mi jefa me había dicho que no podía partir hasta la una. No estaba mi compañero de trabajo y no sabía que hacer, así que fui a darme una vuelta por una galería comercial que hay en la Alameda buscando una tienda de discos y libros que no encontré. Fui al piso de abajo y me sorprendió ver tantos locales de ventanas negras y algunas luces fluorescentes. No es que nunca haya visto un café con piernas por fuera y no supiera lo que era, pero no me imaginé que habían tantos ahí tan por debajo de la tierra. Los hombres pasan por allá mirándolos de reojo, atraídos por la música que se puede escuchar. Y cuando van casi decididos a entrar miran alrededor con cara de pecadores comprobando que nadie conocido que lo pudiera acusar anda por ahí. Me pregunté porqué van, a donde se supone, disfrutarán con tanta culpa o tanta verguenza. Sino, no vayan. Mijito, usted se aguanta y se va a la tienda de al lado a ver qué películas venden.