Me di cuenta de que tenía ganas de romper un poco lo parejo de este blog, y ponerle quizás, un poco más de color. Y es que me aburro fácilmente de algunas cosas que he descubierto que por eso tengo que cambiar constantemente el orden de mi cama y todo lo que eso implica. Pero es curioso que siendo así, sea tan maniática y me enerve que me cambien el orden de otras cosas. Como cuando hacen el aseo en mi pieza y la alfombra queda chueca o abren la cortina a medias. Y mi mamá me reta porque dice que la manía no es normal.
Hace tiempo ya, compraron Mejor Imposible, una película de Jack Nicholson donde él interpreta a un obsesivo compulsivo... Yo tampoco piso las líneas de las veredas, y ya es inconciente; claro que si lo hago no pasa nada. También suelo sentarme en el mismo puesto en el preuniversitario y ordeno de cierta forma mi escritorio o mi banco en el colegio. A veces cuando salgo hago los mismos recorridos, miro las mismas cosas e incluso he llegado a hacer los mismos comentarios. Pero yo no le veo nada malo al asunto, ya siento que es parte de mí y de mi personalidad extremadamente virgo: amante de los detalles y la perfección.





