sábado, diciembre 13

Del recuerdo.

Cuando era más chica, me acuerdo que estaba muy de moda coleccionar cosas como esquelas, láminas y stickers, y era principalmente estos últimos los que yo priorizaba. Como todo, partí de poquito, pero con el paso del tiempo fui ampliando mi colección al punto de empezar a comprarme unos pequeños cuadrados que venían con cerca de cinco stickers de un mismo tema, que vendían en el Village. Habían brillantes, con volúmen, metálicos, olográficos; pero los que más me gustaban y eran los más díficiles de conseguir, eran los peluditos. Así. Esos si que me gustaban, y quería tanto tener unos, pero no sé porqué nunca podía comprarme.
En esta clase de colección también había cambio, se comparaban algunos stickers entre las amigas y se cambiaban. Y creo que así fue como pude tener mi primer sticker peludito que era de un pato. Un pato de estos típicos que adornan un paisaje donde hay un hombre practicando caza.
Y me acuerdo también, que era muy clásico mantener los stickers en un álbum de fotos vacío. Era la clase de hoja perfecta donde se podía pegar y despegar "fácilmente" las figuritas. A veces se tenía la mala suerte de que en el minuto del cambio, el sticker no salía y más encima, se rompía la hoja del álbum. Después, también en el Village, empezaron a vender álbumes de stickers. Hojas blancas especiales para este tipo de colección. Había de todos los portes, y las que podían se compraban uno, y la que no, seguía con el álbum de fotos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

sigue escribiendo!
me gusta leerte

=)