sábado, diciembre 13

Del recuerdo.

Cuando era más chica, me acuerdo que estaba muy de moda coleccionar cosas como esquelas, láminas y stickers, y era principalmente estos últimos los que yo priorizaba. Como todo, partí de poquito, pero con el paso del tiempo fui ampliando mi colección al punto de empezar a comprarme unos pequeños cuadrados que venían con cerca de cinco stickers de un mismo tema, que vendían en el Village. Habían brillantes, con volúmen, metálicos, olográficos; pero los que más me gustaban y eran los más díficiles de conseguir, eran los peluditos. Así. Esos si que me gustaban, y quería tanto tener unos, pero no sé porqué nunca podía comprarme.
En esta clase de colección también había cambio, se comparaban algunos stickers entre las amigas y se cambiaban. Y creo que así fue como pude tener mi primer sticker peludito que era de un pato. Un pato de estos típicos que adornan un paisaje donde hay un hombre practicando caza.
Y me acuerdo también, que era muy clásico mantener los stickers en un álbum de fotos vacío. Era la clase de hoja perfecta donde se podía pegar y despegar "fácilmente" las figuritas. A veces se tenía la mala suerte de que en el minuto del cambio, el sticker no salía y más encima, se rompía la hoja del álbum. Después, también en el Village, empezaron a vender álbumes de stickers. Hojas blancas especiales para este tipo de colección. Había de todos los portes, y las que podían se compraban uno, y la que no, seguía con el álbum de fotos.

lunes, diciembre 1

Oh, it's so quiet!

Obviamente, anoche a pesar de acostarme temprano, no dormí nada. Y cuando estaba a punto, sonó el celular con otro mensaje para desearme suerte. Y sabiendo que corría el riesgo de enfermarme, dormí igual con la ventana abierta porque el calor menos me dejaba dormir. Entre todo, me desperté temprano y después de un año, me dieron los nervios. No pude comer nada al desayuno, y se me quedó el chocolate que mi mamá me dió. Antes de bajarme del auto me ofreció pañuelos desechables, pero no quise porque pensé que todo estaba bien. LEY DE MURPHY, clásico de Quito. Que asco de resfrío el que me tuve que aguantar en la PSU de lenguaje. Y más encima, yo sin reloj, y mi compañero de banco terminó altiro! Empezó la fatiga, un poco de calor, dolor de cabeza y el resfrío seguía y se ponía cada vez peor. Y así me he aguantado toda la tarde. Con casi 30 grados de calor que menos mal que no he sentido, me he paseado con polerón entre el computador, la cámara de fotos y "Cómo perder un hombre en diez días". Y con lo que me carga la Coca Cola, ha sido casi lo único que he tomado hoy día... no había jugo y sólo quería tomar algo dulce. También tengo ganas de andar en bicicleta, pero como andan las cosas acá, seguro que mi papá piensa que es mentira... En fín, espero mejorarme y no sentirme así en las pruebas más densas, (ya pasé la latera), y bueno, todo lo que incluye el fin de la PSU: celebrar, no sé que cosa exactamente, pero siempre hay razones para celebrar.