A pesar de ser víspera de Navidad, igual me tocó trabajar. Ir con estos mil grados de calor a buscar a Salvador los mil volantes (y mil en serio) para después partir al Paseo Ahumada a repartir. Llegué temprano, pero mi jefa me había dicho que no podía partir hasta la una. No estaba mi compañero de trabajo y no sabía que hacer, así que fui a darme una vuelta por una galería comercial que hay en la Alameda buscando una tienda de discos y libros que no encontré. Fui al piso de abajo y me sorprendió ver tantos locales de ventanas negras y algunas luces fluorescentes. No es que nunca haya visto un café con piernas por fuera y no supiera lo que era, pero no me imaginé que habían tantos ahí tan por debajo de la tierra. Los hombres pasan por allá mirándolos de reojo, atraídos por la música que se puede escuchar. Y cuando van casi decididos a entrar miran alrededor con cara de pecadores comprobando que nadie conocido que lo pudiera acusar anda por ahí. Me pregunté porqué van, a donde se supone, disfrutarán con tanta culpa o tanta verguenza. Sino, no vayan. Mijito, usted se aguanta y se va a la tienda de al lado a ver qué películas venden. lunes, diciembre 24
Pase. Con confianza.
A pesar de ser víspera de Navidad, igual me tocó trabajar. Ir con estos mil grados de calor a buscar a Salvador los mil volantes (y mil en serio) para después partir al Paseo Ahumada a repartir. Llegué temprano, pero mi jefa me había dicho que no podía partir hasta la una. No estaba mi compañero de trabajo y no sabía que hacer, así que fui a darme una vuelta por una galería comercial que hay en la Alameda buscando una tienda de discos y libros que no encontré. Fui al piso de abajo y me sorprendió ver tantos locales de ventanas negras y algunas luces fluorescentes. No es que nunca haya visto un café con piernas por fuera y no supiera lo que era, pero no me imaginé que habían tantos ahí tan por debajo de la tierra. Los hombres pasan por allá mirándolos de reojo, atraídos por la música que se puede escuchar. Y cuando van casi decididos a entrar miran alrededor con cara de pecadores comprobando que nadie conocido que lo pudiera acusar anda por ahí. Me pregunté porqué van, a donde se supone, disfrutarán con tanta culpa o tanta verguenza. Sino, no vayan. Mijito, usted se aguanta y se va a la tienda de al lado a ver qué películas venden. martes, diciembre 18
Siestas frustradas.
No creo que conversar y hablar tengan el mismo significado, no exactamente. Es como las palabras ver, mirar y observar... para mí, tampoco son lo mismo. A veces pienso que hablar se refiere al clima y que conversar es decirle lo mal que me siento, pero a veces también, pienso que es al revés. O quizás, simplemente sean sinónimos (de hecho, lo son) pero creo que en el fondo si tienen su diferencia... Si descubres cuál es, me cuentas.
lunes, diciembre 10
Vaya insomnio.
Apareció en mi ventana, no un mukusuluba precisamente, que aseguraba alimentarse sólo de papel. Tampoco era un pelícano que en uno de esos rumores marinos había escuchado que iba a Sidney un pez payaso buscando a su hijo llamado Nemo. Pero qué importa, si de todas formas no fue él quien apareció. No era Ron con Fred y George que venían a buscarme en ese clásico auto celeste para llevarme sin permiso a la Madriguera. Menos era E.T. en su bicicleta voladora repitiendo "teléfono-casa" sin parar. No era dr. House quien apareció golpeando mi ventana, ya que llegó sin problemas a la casa de la dra. Cody justo a tiempo para fastidiarla. No apareció esa familiar escalera con la que Clarissa, explicándolo todo, hubiese exclamado "¿qué hay, Sam?". El sonido en el vidrio no fue producto de la piedra lanzada por Roy el cartero, porque no estaba buscando a la hija mayor del capitán Von Trap. Tampoco era el alma de Catherine esperando encontrar a su antiguo amor. Agradezco no haberme encontrado con ella, creo que no me caía del todo bien. Luego, por un minuto pensé que podían ser esos tres palomos con tan especial carácter que aman descansar en los cables de la luz, o las chicas superpoderosas que se habían equivocado de ventana. E incluso, llegué a pensar que era Gasparín a quien ví.
Pero no, no fue nada de eso lo que apareció.
martes, diciembre 4
Carismático y empalagoso.

Parece que fue cuando empezó a sonar en la radio Speed of Sound, o cuando me di cuenta de que el clásico Yellow era de la conocida, y a veces tildada como "depresiva", banda británica Coldplay. Después fue cuando supe que el vocalista era Chris Martin. Más tarde, cuando tenía la discografía y conociendo casi todas las canciones, empecé a amar las letras. El verano pasado fue cuando decidieron venir a dar tres conciertos a Chile. Y ahora y siempre, es cuando me arrepiento de no haber pagado 80 mil pesos para pasar un 14 de febrero con él y escucharlo cantar Swallowed in the Sea.
[...] You put me on a shelf and kept me for yourself, I can only blame myself, you can only blame me. And I could write a song a hundred miles long. Well, that's where I belong and you belong with me. And I could write it down or spread it all around, get lost and then get found or swallowed in the sea. You put me on a line and hung me out to dry, and darling that's when I decided to go to see you. You cut me down to size and opened up my eyes, made me realize what I could not see. And I could write a book the one they'll say that shook the world, and then it took, it took it back from me. And I could write it down or spread it all around get lost and then get found and you'll come back to me, not swallowed in the sea. And I could write a song a hundred miles long, well, that's where I belong and you belong with me. The streets you're walking on a thousand houses long, well, that's where I belong and you belong with me. Oh what good is it to live with nothing left to give forget but not forgive, not loving all you see. Oh the streets you're walking on a thousand houses long, well that's where I belong and you belong with me not swallowed in the sea. You belong with me not swallowed in the sea. Yeah, you belong with me not swallowed in the sea.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)

