: ¿Estás bien?
: Bárbara, ¿no me ves?
: Bueno, no te preocupes. Ya nos van a largar, ¿no?
: ¿Qué te pasó que te pusiste loquito? ¿Te asustaste porque un hombre me iba a tocar?
: Pará! Encima que te defiendo...
: Claro, ahora te hacés el héroe celoso, el macho, cuando te la pasás corriendo detrás de cualquier pollerita que se te cruza.
: Perdón, es mi vida. ¿Te molesta?
: Yo lo único que sé es que sos un histérico, que te morís por estar conmigo pero te curtís a otras. La verdad es que todo esto ya me cansó, así que ya fué.
: ¿Ya fué qué cosa?
: ¿Ya fué qué cosa?
: Esto, esto que no existe ya fué. ¿Por qué no crecés un poco? ¿Por qué no madurás y asumís lo que te pasa conmigo? ¿No te pusiste a pensar que en algún momento me vas a venir a buscar y yo voy a estar ocupada? Porque no sos el único hombre que hay en el mundo, y yo no pienso seguir perdiendo el tiempo con un pendejito inseguro como vos.



