Me di cuenta de que si en vez de tres mujeres, mis papás hubieran tenido tres hombres, la vida se les habría simplificado bastante más… económicamente hablando. Si uno lo piensa las mujeres tienen muchos más costos que los hombres. Si bien, cuando todos somos más pequeños se muestra esto pero no tanto. Somos las mujeres las que desde chicas queremos ir a las ferias artesanales y comprar sorpresas de 100 pesos. No son caras, pero como no siempre sale algo que nos deje conforme, vamos por más y más y más. Y de ahí nos vamos acostumbrando al gasto con el pasar de los años.
Cuando ya se va llegando a la adolescencia uno empieza a ser más vanidosa, y queremos vernos mejor, y se comienza la compra de pinches, anillos y demases. Y llegada la adolescencia es cuando comienzan realmente los problemas. Se necesitan cremas para las espinillas, maquillaje, toallas higiénicas, pastillas para todos los dolores posibles, cremas para el pelo, planchas para alisar o máquinas para enrular, y todas las cremas que existen para cada parte de nuestro cuerpo. Que la ropa de moda, las zapatillas para cada ocasión, más plata en el celular para mandar mensajes de texto, y una infinidad de cosas en que los hombres no piensan y mejor aún, no gastan.
Es por eso que pienso que quizás mi papá habría estado bastante más contento con los gastos de tres hombres que nuestros gastos. Pero a pesar de todo, me enorgullezco de ser mujer, porque creo que al final todo eso vale la pena, porque quienes más lo disfrutan son ellos… los hombres.
Cuando ya se va llegando a la adolescencia uno empieza a ser más vanidosa, y queremos vernos mejor, y se comienza la compra de pinches, anillos y demases. Y llegada la adolescencia es cuando comienzan realmente los problemas. Se necesitan cremas para las espinillas, maquillaje, toallas higiénicas, pastillas para todos los dolores posibles, cremas para el pelo, planchas para alisar o máquinas para enrular, y todas las cremas que existen para cada parte de nuestro cuerpo. Que la ropa de moda, las zapatillas para cada ocasión, más plata en el celular para mandar mensajes de texto, y una infinidad de cosas en que los hombres no piensan y mejor aún, no gastan.
Es por eso que pienso que quizás mi papá habría estado bastante más contento con los gastos de tres hombres que nuestros gastos. Pero a pesar de todo, me enorgullezco de ser mujer, porque creo que al final todo eso vale la pena, porque quienes más lo disfrutan son ellos… los hombres.


